¿Estás andando en el Espíritu Santo?
Gálatas 5:16-23
"Digo, pues: Andad en
el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo
de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne;
y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero
si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas
son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia,
lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras,
contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras,
orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto,
como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no
heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo,
paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra
tales cosas no hay ley."
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En este pasaje, el apóstol Pablo nos dice que
si andamos en el Espíritu no vamos a satisfacer los deseos de la carne.
Generalmente esto es mucho más fácil decirlo que llevarlo a la
práctica, simplemente porque nuestra naturaleza pecaminosa (la carne) se
opone rotundamente a todo lo que proviene del Espíritu Santo. Es
imposible para nosotros, por mucho que lo deseemos, andar en el Espíritu
por nuestras propias fuerzas. De hecho, la única manera de caminar en
el Espíritu es estar concientes de nuestra incapacidad para lograrlo sin
la presencia de Dios en nosotros.
“Andar en el Espíritu”
implica renunciar a nuestros propios deseos, rendirse a la autoridad de
Cristo, y permitir que el Espíritu Santo controle nuestras acciones. Es
morir a los deseos de la carne y vivir la vida que Jesucristo vivió. El
problema es que cuando tratamos de vivir como Cristo, encontramos serias
dificultades en lograrlo porque nos enfocamos en hacer algo nosotros,
en lugar de permitir que sea Cristo viviendo su vida a través de
nosotros. El apóstol Pablo entendió perfectamente este concepto y así
escribió en su carta a los Gálatas: “Con Cristo estoy juntamente
crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo
en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se
entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20). Esta debe ser la meta
ideal de todo cristiano. Para ello debemos pasar por un proceso en el
cual el Espíritu Santo nos va puliendo, pero al mismo tiempo nosotros
debemos hacer un esfuerzo para rechazar los deseos que antes nos
controlaban, y así dar lugar a que se manifieste la vida de Cristo.
Habrá
ocasiones en las que fallemos. Quizás en algunos momentos de debilidad
cometamos errores que ponen de manifiesto la vieja naturaleza. Pero
estos son momentos que Dios puede usar para instruirnos y capacitarnos
para seguir adelante con más conocimiento y poder. Sin embargo es
necesario que estemos prestos a escuchar la voz del Espíritu Santo. Nada
debe distraernos, ni debemos tratar de arreglar las cosas por nosotros
mismos. Dejemos que Jesús nos muestre el camino. Someterse a la voluntad
de Dios es el primer paso para obtener discernimiento espiritual.
Muchas
personas tratan "esto o aquello" con el fin de crecer espiritualmente,
sin embargo todo lo que necesitan es aprender a mantenerse en la
presencia de Dios, escuchar su voz y obedecer sus instrucciones. Cuando
la tentación toca a tu puerta, cuando esos pensamientos negativos vienen
a tu mente, cuando las circunstancias a tu alrededor se tornan muy
difíciles, es el momento de arrodillarte ante el trono de la gracia, y
humildemente confesar tu debilidad al Señor y suplicarle que su Santo
Espíritu tome control de tu mente, de tu corazón y de tu espíritu.
ORACION:
Padre
santo, yo anhelo caminar en tu Espíritu siempre. Reconozco que soy
incapaz de hacerlo por mí mismo, pero sé que todo lo puedo en Cristo que
me fortalece. Ayúdame a rendirme a ti totalmente, y que tu Espíritu
controle cada área de mi vida.tTe lo pido en el poderoso nombre de
Jesúcristo, Amén.
BENDICIONES
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